Problema de la cal
En función del lugar de residencia uno de los principales problemas con el que tendremos que tratar, y que más gastos en reparaciones nos ocasionará, es el contenido de cal en el agua. “La dureza del agua”
¿Qué problemas pueden derivarse de este exceso de cal en el agua? De lo más diverso. En primer lugar la cal afecta a la higiene diaria. La sensación de ducharse con agua muy dura no es tan agradable, sobre todo en el pelo. Pero la cal también afectará a todos los electrodomésticos que trabajen con agua.
Lavadoras y lavavajillas gastarán más jabón con un agua dura ya que se reduce la efectividad del detergente, al tiempo que la vida de las resistencias que calientan el agua y los elementos móviles de éstos aparatos se ve muy reducida por las incrustaciones de cal.
La cal del agua puede obstruir los conductos de calentadores y calefacciones disminuyendo el rendimiento. Un caso muy típico es la obstrucción del serpentín en el que se calienta el agua en una calefacción. Como las incrustaciones de cal reducen el paso dentro de dicho serpentín se produce una sobre-presión al calentarse el agua que, si bien no es demasiado peligrosa en sí misma, si que va produciendo un ruido cada vez mayor hasta volverse casi insoportable con el paso del tiempo.
La reparación pasa por cambiar todo el serpentín, lo cual no es nada barato. Esta avería será recurrente y podemos esperarla cada cierto tiempo, de hecho si la cantidad de cal en el agua es elevada puede ser una vez al año.
La grifería también se ve notablemente afectada por las incrustaciones de cal llegando hasta el punto de tener que cambiarla cada pocos años.
Instalar un Sistema Contra la Cal o Descalcificador, va a ser la opción obligatoria en muchas zonas, se trata de una inversión que se acaba amortizando sola en poco tiempo.